lunes, marzo 16, 2009

Jonny Greenwood :: Bodysong

Cuando Simon Pummel terminó de rodar su docu-experi-mental, pensó de inmediato que venía lo más difícil. Luego de vivir encerrado y enterrado en los archivos de filmotecas de todo el mundo recogiendo imágenes producidas en los últimos cien años de cine, que le permitirían capturar la esencia del funcionamiento del cuerpo humano y su devenir con las transformaciones culturales que atravesaron su experiencia y su representación simbólica, todo esto resuelto con la irresoluta técnica del found footage, sintió una gran excitación: cómo sonorizarla.
A estas alturas sabemos que Bodysong fue el embrión que dio vida a There will be blood (Ganadora del premio a Mejor Compositor otorgado por el Critic´s Choice Award. Aunque fue pre-seleccionada para los Oscar, la banda sonora fue descalificada en su nominación ya que algunos tracks contenían fragmentos de Bodysong y no cumplía con el proverbial requisito de ser inédito.), la banda sonora del film de Paul Thomas Anderson. El responsable, Jonny Greenwood, un ex estudiante de Psicología, contratado en el 2004 por la BBC como compositor, guitarrista y responsable directo de las ondas martenot que hoy son propiedad intelectual de Radiohead, la banda que fundara en el año 92 junto a Thom Yorke.
Antes de resolver las tensiones dramáticas que la presencia de Henry Plainview imponía, Jonny Greenwood ya había debutado antes con una banda sonora del cuerpo y el flujo de la destrucción. La maravillosa puesta en escena que supone la composición de Greenwood para esta experiencia, la experiencia Bodysong, su primer disco solitario, está lejos de ser la experiencia de un joven novato. Si ya en There will be blood Greenwood era capaz de acompañar insidiosamente el ascenso, la caída y la destrucción de Plainview, en Bodysong Greenwood fundaba un estilo. Un estilo que recoge la experiencia electrónica y el sonido experimental junto a las motivaciones de la escuela clásica y el dominio de ese enjambre casi imposible de piano, cuerdas, percusión y sintetizadores. Una energía viral y un estilo clásico-contemporáneo sin los que sería imposible contagiar la fuerza visual de las imágenes recogidas por Pummel y redondear, ominosa, la vital y experimentada obra maestra de Paul Thomas Anderson. ¿Pues quién mejor que Greenwood para comprender las fisuras y dictaduras del cuerpo, el poder y la mente luego de sonorizar Bodysong?
Jorge Ayala
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lunes, marzo 09, 2009

Preparen sus oídos


Muy pronto volveremos con nuevas reseñas, fotos y videos del mundo sonoro. Atentos a nuestras actualizaciones.

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domingo, agosto 10, 2008

Portishead :: Third


El virulento discurso de quien parece ser un predicador sudamericano rompe con 10 años de permanente huida. Third, contrariamente a las evidencias físicas de su denominación, no es el tercer disco de Portishead. Siguiendo las declaraciones pato-lógicas de Geoff Barrow vendría a ser el cuarto. El tercero es en realidad un disco que destrozaron (como lo hicieron en los 90´s con las convenciones del grunge y el pop británico: el trip hop, la sentencia donde permanecieron mortalmente sensible) justo antes de alzar vuelo a Inglaterra, luego de 6 semanas de composición: “Una mierda. Portishead siendo Portishead”. ¿Y por qué el rechazo? “Miro atrás y la verdad es que creo que los noventa fueron una puta mierda…Creamos un monstruo… Ese monstruo nos persigue hasta hoy… Fue una grabación horrorosa, dramática, triste. Nos habíamos convertido en una banda para yuppies.” ¿Y por qué diez años? “Me dejó exhausto, odiando la música”.
Diez años le tomó a la banda recuperarse. Beth Gibbons, hoy de 43 años y sonando tan perfectamente dramática (Hunter: “I’ll stand on the edge of a broken sky / and I’m looking down, don’t know why /And if I should fall, would you hold me / would you pass me by?” Y Nylon Smile, el Glorybox de Third: ““I don’t know what I’ve done to deserve you and I don’t know what I’ll do without you”) hizo lo suyo en “Out of season” junto a Rustyman. Algo ha cambiado y del odio al amor hay algunas influencias (desde el krautrock hasta el folk indie, la sinfonía sintética de Vangelis, el noise y la electrónica experimental cercana al Volta de Bjork (claramente en Machine Gun y Nylon smile) en la ruta de composición que varió el disco: “Estas canciones me han hecho recuperar el amor por la música…Aquella excitación que sentí cuando oí por primera vez a Can.” Third suena agresivo (Deep Water es el tiempo que se toman para respirar el oxígeno de la mandolina) porque esta vez Geoff Barrow si ha liquidado venganza. Ha eliminado el sampleo y lo ha reemplazado por una violenta percusión, relacionándose con el pasado espinosamente en su estructura, con ese sombrío romanticismo entre bajo y guitarra. Catatónico y profundamente interior: “Beth siempre se quedó muy frustrada con la imagen edulcorada que dejamos en los noventa y quería ruido. Y, claro, Beth manda. Beth es Beth, No sé si me explico… Somos insoportablemente perfeccionistas”.

Enervar. Es el verbo que hoy podría definir la carrera de Portishead. Y como afirma el predicador sudamericano: “usted solo gana lo que usted se merece”

jorge ayala

POSDATA: El disco es promocionado en un pack altamente provocativo, una colección de lujo: dos vinilos y una memoria USB representando la letra más emblemática de la última década del siglo XX. Incluye los once tracks del vinilo y los videos de Machina Gun, We carry on, The Rip y otros más.

lunes, marzo 17, 2008

Luz Casal :: Vida Tóxica


Luz Casal tiene un extraño encanto: puede despertar en esta época las mismas emociones tanto en jóvenes como en adultos, demostrando que el amor ha cambiado mucho y poco. Los desenlaces siguen despertando las mismas contradicciones, el desamor sigue siendo esa brújula descontrolada en medio del desierto, mientras el desamparo angustia y grita un retroceso.

La española, en su anterior y décimo disco, Sencilla alegría, contenía un abigarrado deseo de desnudarse, de mostrar la lógica más simple y profunda, aquella que trata de ocultarse mientras sigue siendo primitiva y puramente emocional. Sencilla alegría pertenece a esa especie de discos que acompañan una etapa evo o involutiva en la experiencia amorosa, uno de esos discos con una temática difícil de olvidar. Bajo esa aparente superficialidad se esconden las verdades más íntimas, aquellas que incluso con la experiencia dejan de ser personales, con letras que la convierten en una mágica obsesión que conduce a elaborar las más extrañas identificaciones. Porque si hay algo que provocan muchas de las canciones de Luz Casal es una identificación. Identificación por error que origina frases como “es mi historia”, “esa soy yo”, “la escribió para mi, para nosotros”.

Superficialmente profunda, si en Sencilla Alegría gritaba “No te vayas, yo no sé vivir sin ti, estoy perdida y no sé adonde ir”, hoy, luego de caminar con la enfermedad y re-conocer su cuerpo, puede dejar ir como canta en Bajo tu abrazo, una de esas tres hermosas canciones que abren Vida Tóxica: “Hoy he decidido escribir sobre esas cosa que no supe decirte y que me pesan tanto. No hay en estas líneas ira y rencor, ni un reproche, solo hay abatimiento, decepción y cien verdades…Hoy quiero alejarme de ti, de tu riqueza, adicción, que duró año y que he abandonado”. No sabemos si se lo canta a un hombre o a la enfermedad. Quizás sean lo mismo, y es el aprendizaje de la muerte. “Llevo tiempo sin el miedo de lo que va a suceder, hoy consigo dar e día, ya no vivo en el ayer. El futuro está en la mano y en las pisadas también”.

Como ella señala en su página web, citando a Nietzche: “Lo que no nos mata, nos hace más fuerte”.



Mientras giraba por Europa Sencilla Alegría, un cáncer diagnosticado interrumpe violentamente todas sus actividades durante los 9 meses que le tomó convivir con la enfermedad. Vida Tóxica, el nuevo material afectivo de Luz Casal, es el manifiesto de un despertar luego de la cruel materialidad de la enfermedad despedazando su cuerpo. Nada más aterrador que la muerte.
Para Vida Tóxica, escrito con la misma tinta imborrable, la española ha elegido acompañarse de músicos de primer nivel: en el bajo Pino Palladino, que ha colaborado con figuras como Eric Clapton y The Who. En la percusión está Jackson Browne, que ha venido trabajando siempre con la española desde hace 20 años y es considerado como uno de los mejores en su instrumento. El guitarrista es Robbie McIntosh, que ha trabajado con The Pretenders y recientemente con Norah Jones. Y en los teclados Paul “Wix” Wickens, acompañante habitual de Paul McCartney.

El disco, repleto de canciones hermosas, tiene la propiedad de un terreno autorizado. Hoy Luz Casal define su vida como dependiente, química, intoxicada por los fármacos con que ha decidido sujetarse a la vida:“Quiero que tu piel sea mi esperanza. Quiero que mi piel sea tu esperanza”. Esto es Vida Tóxica, el retorno de una de las intérpretes y escritoras más emblemáticas de la música española (¿alguien puede olvidar sus canciones en el cine?). La enfermedad se convierte en crónica.
jorge ayala
Sé Feliz (videoclip dirigido por David Trueba)::


jueves, marzo 13, 2008

Cat Power :: Jukebox

Cat Power no cesa de hacer pliegues.
Su trabajo actual remite no a una esencia sino a un rasgo, una función operatoria. No inventa el asunto. Acumula su materia según un primer género que después es organizado en un segundo género.

Inventando su propia máquina de discos personal, como es natural, Cat Power sigue atentando contra el cover. Jukebox es una colección donde dinamiza sus influencias arrastrando a sus artistas favoritos –e incluso a ella misma- hasta arrancarles la piel y los órganos interiores como lo hizo antes con The Covers Records, apropiándose por completo de todo, atravesándolo desde la médula. De Frank Sinatra y su “New York New York”, a Janis Joplin y “Woman left lonely”, pasando por Billie Holyday ("Don´t explain"), Bob Dylan ("I believe in you") y James Brown ("Lost someone"), la artista viene ensayando un sonido exacto, privilegiando su voz, elaborado al milímetro según su propio reglamento, que no es otro que un cambio de luces a la modernidad que alguna vez alumbró sus sueños.

La edición de lujo de Jukebox viene con un segundo disco con 5 temas adicionales, donde podemos oir una versión incomprensible de Angelitos Negros, el famoso tema de Andrés Blanco y Manuel Alvarez, en su idioma original.
Cat Power :: Jukebox
Matador / 2008
jorge ayala
New York New York ::



Lost Someone ::



Don´t Explain ::

domingo, marzo 09, 2008

My Blueberry Nights :: Music from the motion picture


En su viaje por la carretera norteamericana, Wong Kar Wai no podía haber elegido mejor compañía: la de Ry Cooder en el original score, abandonando a sus cómplices habituales en la mayoría de sus formatos pasionales: el maestro Shigeru Umebayashi y el siempre atrevido Nat King Cole. El director chino ideó la banda sonora en medio de un viaje realizado de Nueva York a Santa Mónica durante 10 días por 15 horas diarias, como experimento previo al viaje de Elizabeth, uno de los personajes y argumentos del film. Este viaje no sólo dio forma a la película sino además a la propia banda sonora mientras oía la música que lo “conducía al corazón mismo de la película”. Otra de las estrellas del disco es Cat Power (que no solo aparece en la banda sonora, sino que protagoniza junto a Jude Law uno de esos momentos mágicos con sello Kar Wai: “Si tienes las llaves las puertas seguirán abiertas”, señala Katya, su personaje, en medio de una despedida que no oculta lo que el personaje de Irons significa: "the greatest", el tema que da título al disco escogido del cual Kar Wai escoge otro tema: Living Prof.): “El cd de Cat Power sonó muchas horas en el estéreo del coche. Siempre encontré evocadora la voz de Chan Marshall y cuando llegamos al Pacífico sabía que la canción que da título al disco (The Greatest) tenía que aparecer en la película”.

My Blueberry Nights es la última creación de Wong Kar Wai, genio absoluto de la intimidad y la pasión, esos placeres contrarios que en la fragilidad de los géneros nos encuentra –o encuentra a los personajes de Kar Wai- minúsculos. La banda sonora, de un dinamismo vital y homogéneo, contiene quizás lo que es hoy lo más representativo de la música contemporánea en los Estados Unidos. En este collage, articulado por el jazz, el folk y el soul, podemos oir – y ver- a Norah Jones, protagonista del film, abriendo con The Store (“Compuse The Store un día a las seis de la mañana, después de acabar de rodar en Nueva York. Me senté en el piano y observé como aparecía el sol. Sencillamente salió. Y cuando Wong me preguntó si tenía alguna canción para la película todo cobró sentido, porque definitivamente estaba inspirada por mi experiencia en My Blueberry Nights.”) mientras Ry Cooder hace lo propio con el paisaje. Amos Lee (que ha taloneado a Norah jones, Bob Dylan y Paul Simon), con una pauta tentativa, demuestra porqué se ha convertido en uno de los hijos más atractivos del folk contemporáneo (Lee considera como influencia directa a John Prine, coloso total del género). Cassandra Wilson, una de las voces más tentativas del jazz contemporáneo, estrella de la Blue Note, hace llorar a Norah Jones: “El día que rodamos la escena de Elizabeth llorando en el café fue muy tenso. Le pedí a Norah que eligiese la música y sonó Cassandra Wilson con su versión de Harvest Moon de Neil Young. La hizo llorar.” Lo narra el director. Acompañan además entre otros, Otis Redding y finalmente el argentino que se llevó todo de Hollywood, Gustavo Santaolalla.

Wong Kar Wai no congela el tiempo, lo dinamiza, actúa sobre él con ese esfuerzo con que a veces buscamos los recuerdos. Como la memoria, cuando naufraga en busca de esperanzas, ralentiza la imagen con una soberbia que solo se permiten quienes conocen cómo es el amor y, sobretodo, aquello que le da su significado.
jorge ayala
Cat Power : The greatest




Cassandra Wilson :: Harvest Moon



Trailer del film

jueves, marzo 06, 2008

Hercules and love affair :: Hercules and love affair


Desde la aparición del pathos Anthony Hegarty, han sido varias y muy distintas las intenciones de utilizar el corpus vocal del artista. De Lou Reed a Cocorosie, de Bjork a Joanna Newsom, de Boy George a Matmos y de Rufus Wainwrigth a Reuben Butchart, cada proyecto ha intentado capturar la poderosa expresión dramática de su cuerpo (de ser uno de los abanderados de la escena undergorund newyorkina, ha pasado a convertirse en una figura mediática. ¿Qué resonancia hubiese tenido Hercules and love affair sin su presencia?). Hoy le toca el turno al Dj Andrew Butler bajo DFA, el sello que ha definido la posmodernidad indie (LCD Soundsystem, Hot Chip, The Rapture, Shocking Pinks) bajo el arrebato de la sensualidad, la ironía del pasado, la mitologización y fragmentación del tiempo y del cuerpo, la hibridación genérica y la reelaboración de arquetipos, temas y paradojas. Hercules and love affair mezcla con un relieve de reminiscencias grecolatinas, la fiesta y la tragedia combinando la delusión percusiva y orgiástica elegida por Butler junto al dramatismo conjetural de Anthony Hegarty. Es este el contrapunto más atractivo del disco en que seriamente se relaja Hegarty mientras prepara The Crying Light, su tercer disco con los The Johnson´s, para la primavera de este año.
El proyecto de Butler incluye la perturbadora belleza de Nomi (una de las favoritas de Cocorosie y estrella de voodooeros, la nueva disquera fundada por las hermanas Cassady) y la electrónica funk de la Dj Kim Ann Forman. Juntos, dejan inhalar el espíritu del que probablemente será el hit discotequero del año: Blind.

Quizá esta haya sido esta una brillante oportunidad para Anthony Hegarty: halló el modo de homenajear a su admirado Boy George.
jorge ayala
Blind ::




Time will ::